El pasado 22 de septiembre, nos reunimos en Málaga (en la Casa Invisible), las ACC de Alcalá de Guadaira, Aljarafe, Almería, Ayamonte, Huelva, Málaga y Sevilla, en un primer encuentro de asambleas andaluzas.
Tal como se acordó se hizo una exposición breve de las tres ponencias recibidas previamente por cada asamblea: estrategia, contenido y organización. Cada una de ellas fueron sometidas a debate con el objetivo de avanzar en la definición del Proceso Constituyente. Llegamos al consenso de la siguiente
DECLARACIÓN DE MÁLAGA
Somos
muchos los que nos hemos levantado pidiendo una democracia real para
nuestra sociedad. La Constitución del 78 está deslegitimada. Como
toda Constitución, es resultado de las estructuras de poder que
existieron en el momento de su aprobación, y debe ser abolida a
través de la transformación de ese reparto de poder que aún se
mantiene, creando las bases de un proceso constituyente en el que
se desarrolle el poder del pueblo.
La
gran tarea para un proceso constituyente es cambiar la organización
social y política en que se basa el dominio de las minorías, y
generar un proceso en el que sea el pueblo el que haga la
Constitución. En esta tarea identificamos las siguientes líneas de
actuación:
Proponemos
el trabajo en cuatro ámbitos fundamentales de la sociedad, que deben
ser transformados para que todas y todos puedan participar de forma
directa y efectiva en el proceso constituyente.
1.-
Debemos generar las instituciones y herramientas necesarias para que
las decisiones políticas en el proceso constituyente sean tomadas
por el pueblo.
2.-
Es indispensable cambiar nuestro sistema económico, para garantizar
la vida digna de todas las personas y la democracia en nuestra
economía.
3.-
Debemos crear herramientas comunicativas para el debate y aprendizaje
pleno e informado del pueblo, para que todos los ciudadanos por igual
tengan voz en el proceso y no se limite a los grandes medios de
comunicación.
4.-
Nuestro proceso constituyente, al ser de la mayoría, no conlleva
imposición violenta, y para ello exigimos la absoluta neutralidad
por parte de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado.
Estas
formas de organizarnos para un Proceso Constituyente Ciudadano deben
ser creadas y vividas desde abajo, con base en lo local y vista en
lo global. Necesitamos un pueblo soberano, hecho en la vivencia plena
de la democracia directa, con la comprensión y responsabilidad de
que un cambio social de tal magnitud exige un cambio personal y un
aprendizaje en cada uno de nosotros, y recuperando en cada acción y
relación los valores humanos apartados por la sociedad actual.
Tomamos como modelo principal de organización y desarrollo de un
Proceso Constituyente Ciudadano las Asambleas Ciudadanas, creadas en
cada barrio, lugar de trabajo, municipio, región... No como
descentralización de un proceso creado desde arriba, sino como
coordinación de lo iniciado desde abajo.
Los
hitos y métodos concretos para activar el proceso constituyente en
el ámbito político deben ser decididos desde esas Asambleas, los
cuales podrán concretarse en, por ejemplo, consulta popular,
referéndum, declaración de asambleas soberanas, propuestas de
articulado...
Esta
es la tarea que nos proponemos, y a la que invitamos a todas y a
todos, para crear un proceso constituyente de ejercicio de la
soberanía popular, en el que pueda incorporarse toda la ciudadanía
plenamente, como exige la Declaración de Cádiz, hacia una
revolución pacífica y democrática.
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